martes, 11 de enero de 2011

Al calor y el olor de las velas.





Cuatro imágenes que muestran la evolución de un conjunto de velas encendidas. Cuatro imágenes en las que intento reflejar como un centro de mesa tan simple, formado por seis velas de cera tradicional con esencias, pegadas a una bandeja de porcelana blanca sobre una cama de sal gruesa, puede solucionar y dar un toque diferente a una celebración.
Para ello es fundamental la materia prima. En nuestro local, Verona, ofrecemos este tipo de bujías (así se llaman este tipo de velas). Su duración viene a ser de unas ocho horas en condiciones normales, pero en este caso el calor que se irradian unas a otras hace que las pequeñas lagunas de cera que se forman en sus cúspides se desborden repetidas veces. Se forman caprichosas formas que según trascurre el tiempo continúan mutando en otras si cabe más atractivas.
El olor desprendido, ligero, no agobiante pero muy perceptible, envuelve toda la atmósfera y genera un ambiente especial. Hay muchos aromas: canela, bergamota, vetivert, manzana, naranja con mezclas, miel con flores o frutas... Puedes jugar a ser perfumero mezclando variedades hasta conseguir tu "esencia personal".
Una opción sencilla y distinta que te animo a que realices para tu disfrute personal o compartido.

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