lunes, 3 de enero de 2011

Iluminación de escultura.





A la hora de abordar este trabajo, un pedestal para una escultura, tenía que resolver varios problemas: el primero, diseñar una base discreta, moderna. El segundo, que desde ella se iluminase la pieza, un biscuit blanco de grandes proporciones. Y la tercera, que alojase en su base un altavoz, parte del sonido ambiental de la casa.
Como fue un trabajo complementario a una actuación previa en su entorno, se antojaba fácil de resolver. Pero el diseño se complicó con el tamaño del altavoz, la salida de cables, tanto de electricidad como sonido, la graduación de la luz, su tono...
El resultado final fue la creación de un cubo forrado de una tela neutra en un elegante marrón. En su parte superior una base de cristal sostiene la escultura y esconde el entramado de luces que la ilumina. A la vez proporciona un acabado funcional y discreto.
La explícita simplicidad de acabados esconde un diseño de piezas que, encajadas como un rompecabezas, resuelven todas las cuestiones previas. Como casi siempre, lo más complicado (su estructura) se esconde de las miradas externas pero permite que la "base" funcione en todos sus aspectos.
La fría desnudez de los muros que la rodean se llena con la luz desprendida por la escultura, un espejo lateral proporciona otra mirada complementaria y distinta. El dramatismo de las figuras queda acentuado por una luz que aumenta los claros-oscuros y resalta los detalles con una fuerza impactante.

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