jueves, 3 de marzo de 2011

Llegan las fallas... (II)





De las veces que he ido a Valencia a disfrutar de las fallas en sí, es decir, de los "monumentos" efímeros creados para ser admirados y quemados, he descubierto mi predilección por una que siempre se instala en la misma plaza.
Una de sus ediciones instaló una gran fantasía encerrada dentro de una verja que en sí era un espectáculo. Unos personajes gigantes alrededor de una retorcida farola pueblan esta instalación en donde destaco la minuciosidad con la que está hecha una vivienda. Tejados curvos, chimeneas con su humo ondulante, puntiagudas terminaciones... los detalles asombran. Sobre todo me encanta la vigorosa sensación de movimiento, la unidad de concepción. Todo se enmarca en un estilo, gama de colores. Las estructuras se retuercen y apenas sostienen unas figuras encajadas con maestría.
La gente tiene la oportunidad de visitar el interior de esta fantasía. Un recorrido corto por unas fantasmagóricas habitaciones satisface la curiosidad de quien ha pagado un merecido "peaje" por traspasar la puerta de entrada de la verja, curiosear por el jardín y ver más de cerca la instalación.

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