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viernes, 18 de febrero de 2011

Alejandro cumple años (III).





Tercera entrega de fotografías referentes a la celebración del... cumpleaños de Alejandro. Una fecha significativa en la que se puso mucha ilusión y esfuerzo para que resultara de lo más agradable.
En esta ocasión muestro cuatro vistas de la gran mesa que se preparó para la ocasión. Flores y más flores, es la impresión que a primera vista se percibe. Una alegría en el color que se trasmitió a los asistentes. Un aire fresco y natural que se impregnó en el ambiente y que relajó los sentidos dispuestos a entregarse a un disfrute tanto visual como gustativo.
El calor de unas velas, el olor de unas rosas... todo contribuye a propiciar un encuentro relajado y distendido. Es curioso como los niños, ante esta situación, perciben la importancia del momento, calman sus nervios y se intentan comportar a la manera de los "mayores".
Curioso es también que, a poco interés que se tenga por investigar en el pasado, en todas las celebraciones casi se repiten las mismas pautas: un entorno cotidiano o inusual "engalanado" de manera extraordinaria (flores, telas...); colocación significativa de los elementos a utilizar y una cuidada selección de los mismos.
Por mucho que pase el tiempo, no cambiamos tanto como creemos.

jueves, 17 de febrero de 2011

Alejandro cumple años. Flor en copas.





Imagen bucólica.
Eso es precisamente lo que se quiere conseguir. Un recuerdo ideal de la vida campestre, de la naturaleza en estado original, sin intervención. Bueno, intervención... si que ha habido. Para conseguir este efecto hace falta paciencia, cierta dosis de análisis para que el conjunto, la impresión general, no resulte artificial sino armoniosa.
Es imposible que en la naturaleza se puedan entremezclar tal cantidad y variedad de flores en un espacio tan reducido, pero esos recuerdos de una ladera al sol cubierta de pequeñas florecillas, son más propios de películas encantadoras con pizpiretas institutrices que de puntuales jardines en épocas muy específicas.
Pero ahí está la magia, conseguir que lo irreal parezca natural.
Como ya dije, con un poco de maña y grandes dosis de paciencia, estas composiciones se van creando por sí mismas. Como en la naturaleza, apenas existen las composiciones simétricas. Sí es cierto que intento distribuir los capullos de manera homogénea, pero de repente, creo grupos con una misma dirección, una hoja sobresale y se apoya en pequeños tallos, un brote verde con "creces" se descuelga de un borde...
Y especial esmero puse en las copas elevadas. Estas frías piezas de porcelana son coronadas por un ramillete muy escogido y concentrado de las mejores flores. No olvido una distribución asimétrica, pero he de percatarme que casi toda la atención se centrará en ellos, aunque solo sea para esquivarlos si se intenta entablar conversación con alguien de el otro lado de la mesa.
Intento que esta belleza efímera se muestre en su lado más atractivo. Pequeños bodegones para el disfrute de un momento especial.

martes, 15 de febrero de 2011

Alejandro cumple años.





Llegó el día.
Una fecha tan señalada había que celebrarla. Alejandro reunió a su familia y seres queridos entorno a una gran mesa para comer. Quería que fueran unas horas inolvidables y para ello la presentación era muy importante.
Tras numerosas llamadas por teléfono en las que decidir la disposición del conjunto, se resolvió en una amplia mesa ancha de un solo tramo, montada para la ocasión. Un gran centro de flores longitudinal, salpicado de piezas de porcelana al gusto del homenajeado y candelabros, presidía este evento.
Unos días antes se había desplazado a Madrid y nos acercamos a la importadora general de flores. Escogimos una variada selección: rosas, tulipanes, astromerias...
Por la mañana comencé a componer este puzzle de color, cortando delicadamente flor a flor, disponiéndolas con naturalidad y aparente sencillez. Descartamos la colocación de bases antiguas en espejo, porque interrumpían la unidad y nos obligaban a elevar las esponjas en las que se insertar los tallos de hojas y flores.
Una de las premisas era que el centro no debía impedir la conversación durante la comida, por lo que la baja altura solo se interrumpía en las copas de las piezas de porcelana, y solo sobresalía con discreción alrededor del centro isabelino central.
La celebración fue de lo más agradable. La impresión conseguida en el hogar familiar fue de sorpresa. Algo especial se celebraba y el esfuerzo merecía la pena... y por mucho que insistáis, tampoco revelaré en esta ocasión el número de velas que tenía la tarta...

domingo, 19 de diciembre de 2010

Marisol cumple años.





Fue una fiesta sorpresa.
Lo que iba a ser una cena intima entre cinco familiares en Gerardo de La Estación del Norte escondía una nutrida reunión de familiares y amigos. Para la ocasión Manolo quería algo especial.
Muchas flores, quería que Marisol tuviera el marco de una gran mesa engalanada. Para ello se desarrolló un importante centro de flores, continuo, muy largo. Una presencia vegetal que no impidiera la visión al otro lado de la mesa. En consecuencia se dispuso una base de seleccionadas hojas verdes colocadas de manera natural, a modo de pequeños bouquets, no uniformes, pero si consecutivos. Sobre esta base emergían las flores blancas, suficientemente atractivas como para no mezclar variedad y que permitían una apreciación excepcional del trabajo realizado por parte de cada uno de los asistentes.
Y al llegar un gran, gran ramo de rosas blancas. Tantas como años cumplía...
Por mucho que me insistas no diré cuantos son...