jueves, 17 de febrero de 2011

Alejandro cumple años. Flor en copas.





Imagen bucólica.
Eso es precisamente lo que se quiere conseguir. Un recuerdo ideal de la vida campestre, de la naturaleza en estado original, sin intervención. Bueno, intervención... si que ha habido. Para conseguir este efecto hace falta paciencia, cierta dosis de análisis para que el conjunto, la impresión general, no resulte artificial sino armoniosa.
Es imposible que en la naturaleza se puedan entremezclar tal cantidad y variedad de flores en un espacio tan reducido, pero esos recuerdos de una ladera al sol cubierta de pequeñas florecillas, son más propios de películas encantadoras con pizpiretas institutrices que de puntuales jardines en épocas muy específicas.
Pero ahí está la magia, conseguir que lo irreal parezca natural.
Como ya dije, con un poco de maña y grandes dosis de paciencia, estas composiciones se van creando por sí mismas. Como en la naturaleza, apenas existen las composiciones simétricas. Sí es cierto que intento distribuir los capullos de manera homogénea, pero de repente, creo grupos con una misma dirección, una hoja sobresale y se apoya en pequeños tallos, un brote verde con "creces" se descuelga de un borde...
Y especial esmero puse en las copas elevadas. Estas frías piezas de porcelana son coronadas por un ramillete muy escogido y concentrado de las mejores flores. No olvido una distribución asimétrica, pero he de percatarme que casi toda la atención se centrará en ellos, aunque solo sea para esquivarlos si se intenta entablar conversación con alguien de el otro lado de la mesa.
Intento que esta belleza efímera se muestre en su lado más atractivo. Pequeños bodegones para el disfrute de un momento especial.

No hay comentarios:

Publicar un comentario