jueves, 10 de febrero de 2011

Clasicismo en el Park Güell. Barcelona.





Sorprende hablar de clasicismo en la obra de Gaudí. Acostumbrados a identificar sus trabajos con exuberantes formas de desarrollo vegetal, líneas curvas, y brillantes (de brillo) composiciones en azulejos multicolores, comprobamos un poso clásico en el fondo de su obra.
Bajo el gran mirador que se abre en la ladera del Park Güell, con espectaculares vistas sobre Barcelona, se esconde un universo de columnas dóricas. Esta gran plaza, con sus característicos bancos corridos, sinuosos y cubiertos de pedazos de azulejos en chillantes composiciones coloristas muy divulgadas en postales y recuerdos, se sostiene en lo que Gaudí llamó la Sala Hipóstila. El nombre lo dice todo. La herencia griega no se ve disimulada por la omisión de elementos clásicos. Ni siquiera la utilización esmerada de un único material: la piedra. Sus trazas, en un impecable trabajo de cantería, solo distorsiona en proporciones e inclinación el modelo clásico.
Pretendía ser la localización del mercado de la colonia proyectada dentro del parque. Al abrigo de la ladera de la montaña, posee una excelente acústica, y es el refugio perfecto al agobiante calor del verano barcelonés. La vegetación circundante filtra el aire y lo refresca antes de circular por el entramado de gruesas columnas. Su disposición se prolonga en "porches" que permiten un cómodo acceso al resguardo de las inclemencias y el sol.
Solo hacen falta los puestecillos de flores, los tenderetes de ropa y los mostradores de dulces, para que este espacio se llenara de vida. Pero casi creo que es mejor encontrarlo así... El turismo es muy bueno, pero ya imagino los artículos que vendería este mercado...
Aun desnudo, recomiendo su visita.
Siente el frescor de sus paredes, percibe la luz filtrada por sus columnas.

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